1770 Francisco Mariano Nipho: opinió de Catalunya

Nipho fou un dels primers periodistes de la península en un segle que a Catalunya el control de la premsa era absolut. N’és la prova com fins a final de segle no pot aparèixer un diari –el Diario de Barcelona- i com a privilegi excepcional del rei!, quan impremtes, tradició i dinamisme del disset eren prou evidents i a Espanya escriuen, estranyats que Barcelona tingui menys premsa que, posem per cas, qualsevol capital de l’interior agrari i despoblat. Nipho va fundar el 1758 el Diario noticioso, curio-erudito, comercial, público y económico, una voluntat divulgativa i amb sentit crític. Aspirava a ajudar l’economia. Pensa que cal imitar el bo que tenen altres estats com els anglesos. Una de les publicacions que crea és el Correo General de España que apareix de 1770 a 1771 i té el suport de la Real Junta de Comercio. La iniciativa de Nipho té llicències i es planteja enviar qüestionaris a tots els pobles per a conèixer la realitat econòmica i acomplir així una de les finalitats del periodisme que és informar. La iniciativa fou ben vista pel Govern que l’autoritza però gens ben rebuda per corregidors, intendents, vaja pel conjunt de l’Administració, atès que generava una feinada immensa en escriure a tots els pobles i poblets i, també, molts costos. La iniciativa fracassa. El periodisme no va poder contribuir a la regeneració del país. Estudiosos com Paul Guinard han caracteritzat aquesta publicació d’un semi diccionari geogràfic, d’un semi diari. El 1906 apareix una antologia Cataluña juzgada que recull un centenar d’opinions, de descripcions d’estudiosos, escriptors, etc. sobre Catalunya, de F. M. de Melo a G. de Jovellanos passant per Calderón de la Barca, José Cadalso o  Lope de Vega. D’aquesta obra seleccionem uns fragment de la revista citada. La publicació és ara ben accessible a l’hemeroteca pública digital de la Junta de Castilla. Diu Nipho:

La industria, y aplicación de los catalanes es uno de los mayores argumentos que se pueden  hacer á las demás provincias de España, para acusarles su negligencia, y darles á entender que su pobreza es efecto de su omisión, y no severidad de la naturaleza. Casi todo este Partido de Villafranca de Panadés es árido y, montuoso, é intratable, falto de aguas; y de todos aquellos auxilios que necesita el afán de los labradores; y con todo, el sudor, y el genio aplicadísimo de esta nación han superado todos los obstáculos que puso la naturaleza en su suelo, y han hecho fértiles, y deliciosos los riscos, y los más adustos páramos.  Todo esto y mucho más concede la Providencia al que ama el trabajo, y no huye la fatiga. (vol. II, p. 44). 

Cuando se alaba el mérito, lo siente como si fuera injuria suya el envidioso. Las veces que se me ha ofrecido tratar de Cataluña he procedido con aquella imparcialidad que prescribe la modestia; pero también es cierto, que el amor de la humanidad me ha sugerido expresiones que hubiera omitido, por no formar quejosos. Ya que la demostración de los hechos es testimonio de mayor autoridad, que cualquiera deposición de testigos, pasemos a ver los frutos de la industria catalana, sacados, no del seno de la tierra, sino del corazón endurecido de las rocas, y veremos que los catalanes, como decimos por proverbio, son capaces de sacar aceite de los guijarros; en este Partido lo vemos efectivo, y además mucho vino que producen las peñas, sin más auxilio que el de algunas espuertas de tierra para llenar aquellos agujeros, que taladran en los peñascos; y de este modo hacen heredades los páramos más adustos, y sacan sus cosechas de la esterilidad misma.

Allí donde se niega la naturaleza a todas las recomendaciones del trabajo, y de la industria, buscan en su socorro a los oficios mecánicos, y con ellos suplen lo que falta al territorio: díganlo los molinos de papel que hay en sólo este Partido, capaces, á tener el trapo abundante, y no escasa el agua en el verano, y el estío, de dar papel á medio mundo. En otras partes los tejidos de paños, en otras los curtidos, en muchas los sombreros, y en todas la aplicación, y el trabajo, producen la subsistencia, y aumentan la población, y la riqueza del Estado: finalmente Cataluña es una pequeña Inglaterra dentro de España. Esto nadie lo duda, pero todos se niegan á su imitación, que sería muy útil para España. (Ibid. p. 49-50).