Los talleres de alta costura

En 1940, desde Barcelona se creaba la Cooperativa de Alta Costura Española que seguía las pautas de la Chambre Syndicale de la Haute Couture parisina. Con ello se marcó una rigurosa línea divisoria y el círculo de los elegidos se redujo drásticamente. En la cooperativa, al lado de Rodríguez, Bastida y Pertegaz, estaban La Física, La Innovación, Argón, Santa Eulalia y El Dique Flotante. Más tarde, entrarían Carmen Mir, Pedro Rovira y Rosser. Balenciaga no quiso participar nunca, porque era ya muy famoso desde que había abierto casa en París.

En los talleres de unos y otros trabajaban centenares de modistas, en calidad de aprendizas, medio oficialas, oficialas y encargadas, y también se daba trabajo a las llamadas pasantes o pieceras, que trabajaban en casa. Muchas de estas modistas de los grandes talleres, cuando acababan su jornada, seguían trabajando por cuenta propia en sus respectivos domicilios, a veces hasta altas horas de la noche.